jueves, 13 de octubre de 2011

No parece que fue ayer, tal vez antes de ayer…

Ayer estuve un rato en el subsuelo del Hospital Español, la parte de rayos y análisis, y hasta me cruce nuevamente con Sofi, como hace 19 meses atrás cuando la llevamos a Maga. 19 meses… ya no parece que fue ayer, pero casi. Se viene el día de la madre, y eso jode. Hay espacios y vacíos que no se llenan aun con la mejor sonrisa y predisposición de mis sobrinas. Las fotos la recuerdan, pero son mudas. Ya no hay más ese carraspeo de su tos, ya no esta con quien comentar el día a día, no hay comidas y placeres que darle, no hay tiempo que procurarle… no hay hermana con quien compartir la vida.
Cada vez que me siento asfixiado, tenso, ansioso, necesito más que nunca de ella. No se como, pero (la mayoría de las veces) me generaba tranquilidad, y eso que tenía su carácter!!!. Su particular retórica sofista de decir las cosas, la cáscara de maníes salados desparramados por la mesa, sus comidas llenas de Ketchup, nuestras peleas, nuestros espacios, los secretos… tantas cosas se extrañan… tantas rutinas que aun son difíciles de cambiar.
La idea de que no va a volver esta asumida, pero a veces, hay pequeñas cosas que me la traen a la mente, y otras tantas en las que me siento obligado a recordarla. Pero más allá del dolor enorme y las lágrimas que me generan aun hoy recordarla, necesito hacerlo, y recordar lo que nos dejó. Hay muchas enseñanzas que tomar de su vida que a veces uno olvida (su lucha, el vivir día a día como si fuera el último, su tesón, su fortaleza, etc), por eso aunque sean solo dos párrafos y porque no solo dejó un vacío… es importante recordarla…

Te sigo extrañando hermanita hermosa

13-X-11

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