miércoles, 24 de diciembre de 2008

Felices Fiestas !

¿Qué hice yo para que me quieran tanto?

Estas últimas semanas me sucedieron cosas que me dieron mucho para pensar. Evidentemente, y como pasa siempre, venía acumulando incredulidades hasta que un día me explotó todo.

En octubre fui con un amigo a ver a los Enanitos Verdes. Quienes me conocen, saben de mi fanatismo por ellos. A pesar de un viaje problemático, el recital corrió por cuenta de un amigo, y lo que ocurrió durante el show, quedará entre él y yo, pero sin dudas será recordado por mucho tiempo. A partir de allí, mucho cambió mi “sensibilidad” del que antes ya he hablado. Quizá porque pasó una romántica estrella fugaz en mi vida que, como siempre, pocos supieron. Pero también por mi vida social. Ser el Padrino de bautismo de Julita, ver la emoción y cariño que demostró de Lucas en “su” cumpleaños sorpresa, el cumple de Tincho con todos los amigos de la secundaria. El partido en la cancha de Gimnasia (al cual hubo locos o entrañables amigos que me fueron a ver jugar!!!), la noche que con Majo y el Topo fuimos a ver el show del mismo Lucas, terminando esa noche mágica en Wilkeny. Las comilonas con Manu o Pablito. La Logia. Mis sobrinas y ahijado demostrándome cariño cada vez que los veo. Gimnasia en franca remontada. Picadas pasilleras. El auto. Sin dudas esto me motivaba, porque durante ese lapsus, en mis lunes de fútbol hice 22 goles en 4 partidos, todo eso me fue sumando alegrías. Felicidades. Tras esa suma de hechos, fui a misa. Porque sentí que uno siempre va a misa a pedir ayuda, pero nunca a agradecer. Y yo fui a agradecer, porque sentía que había pasado unos cuantos días muy lindos.

Luego sufrí un poco con la crisis de los 30. ¿Quién de los que ha llegado no la sufrió? ¡Pero al menos llegué!. Obvio que es más psicológico que otra cosa. Física y mentalmente soy un pibe. Así llegó la divertidísima despedida de soltero de Seba, la cual tuvo largos días de organización, y terminó siendo casi toda improvisación. También con los días llegó el casamiento de Adri. Que me disculpen el resto de los que me invitaron a sus casamientos, pero nunca vi alguien que se casara transmitiendo tanto amor. Los ojos les brillaban con ese amor que siempre existe en los primeros días de noviazgo y que con el tiempo se va apagando. Por esa “sensibilidad” que creo ostentar este ultimo tiempo, eso me puso realmente feliz. Y siguió sumando a la causa.

A los días llegó mi cumple. 3 de Diciembre. Algo más de 110 llamados, mensajes de textos, mails y saludos. ¡Menos que el año pasado!. Pero SON UN MONTON IGUAL!. Gente que me sorprendió con su llamado. Gente que me sorprendió con su olvido. Gente que me sorprendió con su apagado y mero compromiso de su saludo. Gente que me conmovió con mails y mensajes realmente salidos del corazón. También me sorprendió la gente que vino a casa a saludarme sin importarle que hubiera un equipo de la ciudad disputando una final sudamericana. Y eso me sorprendió. Demás esta decir que les agradezco muchísimo. Como así también aquel que se acordó cerca de las 22 horas de mi cumpleaños, y se recorrió más de 40 kilómetros a pesar de su cansancio de su jornada laboral para venir a saludarme en detrimento de otros que estando en la ciudad, acusaron cansancio. Y sinceramente, hasta el día de hoy, no me había puesto a pensar en aquellos que no vinieron, sino en aquellos que me demostraron su afecto hacia mí. Y eso también sumo a mi alegría contenida. Ah!, y gracias por los regalos. Hacia tiempo no me hacían tantos pero tantos regalos, y vale destacar que ni un solo vino!. Quiere decir que me están viendo un hombre mas serio y responsable! Chan!.

Pero como siempre llegó la gota que rebalsó el vaso. A la mañana del viernes 5, me escape de la clase universitaria (apenas habían transcurrido 20 minutos de ella) para ir al Casamiento por Civil de Sebastián y Stella. Fuimos con Barbie y el gordo Esteban, pero llegamos casi para el arroz. Pero en fin, estando en la facultad sentí la necesidad de acompañarlos en ese momento único. Y las horas me dieron la razón. A la noche, fue el casamiento por iglesia, y tras ello la fiesta. En el primer show que hubo en él, me eligieron ellos para pasar a hacer un show con un transformista (Vease: http://www.youtube.com/watch?v=kjZIYvXOcmo ), momentos después, ¡me trajeron una torta de cumpleaños en el medio de su casamiento!. Me cantaron el feliz cumpleaños, pedí los 3 deseos y soplé la velita. A la mitad de la fiesta, ¡ya era tan conocido como los que se casaban!. Y después también me hicieron pasar a ponerle la liga a la hermana de la novia… pero sobre eso voy a evitar comentarios porque sería largo de explicar las bambalinas del asunto. La noche se fue terminando, bailoteando y bebiendo por demás. Y cuando llegué a casa y me tire a la cama, empecé a llorar de felicidad. No podía creer que me den y demuestren tanto cariño. ¿Qué hice yo para que me quieran tanto?. Esa fue la pregunta que me hice una y mil veces hasta que me quedé dormido.

El domingo, luego de ir a la cancha, mi madrina y mi ahijada me habían organizado un cumple sorpresa. ¡BASTA!. ¿Qué hice yo para que me quieran tanto?. Me miro para dentro y no entiendo el por qué. Sinceramente lo digo. La mayoría de las veces que me dicen de hacer algo no puedo. No cuento ni la mitad de las cosas que hago, o bien cuento solo lo que quiero contar. Mi humor es más ácido y verbalmente agresivo de lo políticamente correcto. Muchos me tienen de gran oyente y consejero. Pero mis consejos cuando los uso para mi, dan pésimos resultados, así que debo ser mal consejero tambien, pero buscan mi consejo igual, ¿quién los entiende?.

En fin. Por más que lo escriba y piense y re-piense, no entiendo ¿qué hice yo para que me quieran tanto?. Lo único que les puedo decir, es que el 3 de diciembre, mientras soplaba “la velita” y a pesar que quería que un equipo brasileño saliera campeón, mis deseos fueron para Uds, mis amigos. Y en el casamiento de S&S, el deseo fue el mismo, pero con mayor fuerza aún por la felicidad sincera que me cubría. No se porque me dan lo que me dan. Y no se cómo podré agradecerlo.

Contando esto que me paso este final de año con la mayoría de Uds, es mi forma mas sincera y elocuente de demostrarles cuan importantes son para mi, y de desearles a todos una Feliz Navidad, y por sobre todo, ¡FELIZ AÑO PARA TODOS!.

lunes, 13 de octubre de 2008

Te estoy dejando soñar


Jugamos juntos hasta que te sentiste derrotada y sacaste a relucir tu orgullo para darme un golpe desleal. ¿Cerraste la fábrica de mis sueños? ¿Con lo que aburre el dolor, para que bajar de la cima?. ¿Para qué escuchar tu verdad, si entre tu humor y tu verdad, me quedo con tu humor?. Hay corazones de más y disimulos por miles, que son como circos que van y vienen bajo efectos de un agua envenenada….¿por qué no disimulamos un poco mas, hasta que no haya mas corazones…?

Busqué con tanto temor tu puerta, con dientes apretados, atento a los detalles, preparado para todo, pero no me dejaste volver a donde nunca llegué. Será que estoy perdiendo mi norte?. ¿Cuál es el problema si no estoy frente a un abismo?. Soy un perdedor que gano donde voy, y a vos te regalo mis escritos, esperando tan solo un mensaje… por ahora te estoy dejando vivir, te estoy dejando soñar que podes vivir sin mi…

jueves, 9 de octubre de 2008

Ojos que interpelan


No hay nada que decir

no hay palabras convenientes
ni siquiera convincentes
para decir lo que siento allí
profundo en mi corazón
a salvo de los garrotazos
del intelecto y de la razón
dejándome sin palabras
para expresar libremente
aquello que no se ve con la mente.
A veces pierdo el control
creyendo que ya la tenía
pero con sentimientos que anhelan
ya no puedo ser dueño

De los ojos que me interpelan
ni de mis propios sueños.

miércoles, 8 de octubre de 2008

TE FALTA UNA LECHUGA PARA RECIBIRTE DE TORTUGA

Mucha gente es la vil representación de la fabula de “Pedro y el Lobo”. Tantos romances cuentan, tantos amoríos con desconocidas e inobservables, que uno comienza a dudar. Mi caso es el contrario, directamente no las cuento, y entonces llegan los reproches. “¿Por qué no me contaste antes?, se nota que soy tu amigo” “que te haces el misterioso?”. “Vos en qué andas? Dale contame!”.

No me gusta contar las monedas frente a otros, me da seguridad, tranquilidad y por sobre todas las cosas, saber que las cosas que hago las hago porque yo realmente quiero, sin que nadie intente imponerme una idea o me hagan pensar una cosa u otra. Sobre todo en el amor donde uno no nace sabiendo, y se aprende como a caminar… a lo porrazos.

La ultima vez que me dejé influenciar, fue cuando una señorita que me buscaba a sol y sombra me dijo: “Te falta una lechuga para recibirte de tortuga”. De eso hace ya casi 4 años, y aun recuerdo que dos noches antes había dicho que “ni mamado iba a estar con ella”… pero me dejé influenciar por amigos y el ambiente que me rodeaba y le di una oportunidad…. el tiempo me terminó dando la razón.

Me doy cuenta que ciertos amigos desean que les cuente la historia completa, y no algunos capítulos o flashbacks, pero créanme, por mi bien, que no sería lo mejor. Todavía me quedan cosas por aprender y golpes por darme para contarles toda la película… pero quédense tranquilos, que con lo creativo que soy, la película tiene destino de Hollywood…

martes, 7 de octubre de 2008

Período de reflexión

Período de reflexión

Cuando escribo más de un día seguido, es porque la reflexión golpea mi puerta. Estoy leyendo un libro que se llama “Relatos de un peregrino ruso”, considerado una filocalia (la definición es bastante compleja, pero digamos que es un término griego que significa amor a lo bello y bueno y está compuesta por una antología de textos ascéticos (virtuosos) y místicos). Encontré ya casi por el final del mismo, algo mas que interesante. Una reflexión de san Macario de Egipto, que dice: “así como cuando plantas una vid le dedicas tu atención y tu esfuerzo con el propósito de recoger la vendimia, pues si no lo hicieres toda tu labor sería estéril; así también en la vida, si no buscas el provecho, del amor, la paz, el gozo y lo demás por lo que te esfuerzas, tu trabajo será inútil. Por lo tanto, debemos cumplir nuestros deberes, con el propósito y la esperanza de recoger el fruto, es decir, consuelo, gozo en nuestro corazón”.

Es fantástico… la teoría es brillante… pero ¿cómo lo llevamos a la práctica? Supongamos que uno encuentra la persona que cree la indicada para compartir más que un momento de su vida, comenzamos a conocerla poco a poco, a abrirse, a no poner barreras ni objeciones a mostrase tal cual es…. Ahora bien…. ¿Cómo sabemos el momento de recolectar los frutos?. Porque la teoría es muy linda, vemos que la fruta esta madura, brillante y dulce, con un color justo para retirarlo de la planta. Pero ¿cómo hacemos con una persona que amamos para darnos cuenta si ya esta madura para entablar una relación, si esos ojos brillantes son de amor a nosotros, y si la dulzura que emana es para nosotros o es para cualquiera que pase cerca?, porque en el fondo, cualquier puede recolectar el fruto de algo que uno sembró. Es más, cuando uno empieza a sentir ese cosquilleo loco, por lo general pierde el sentido de la observación, y se le nublan los sentidos… y ahí mas que nunca, ¿cómo saber cuando recoger el fruto si estamos enceguecidos?.

Como pasa siempre, la teoría tiene pocos baches, ya que restringe variables incalculables de la vida real. En la facultad por lo general, el profesor de Teoría es uno, y el de práctica es otro. Por mi parte, siempre consideré que por escribir desde muy chico, había potenciado el sentido de la observación, y quizás me convertí en un buen Teórico de la vida, pero la práctica, evidentemente no es lo mío.

lunes, 6 de octubre de 2008

VOLVIO LA PRIMAVERA

VOLVIO LA PRIMAVERA… ¿y algo más?

Desde que escribí “El Manantial” que no volví a escribir un Long Play, sino cosas cortas, escuetas, o bien, solo de consumo personal (a leerse en algunos cuantos años con mis memorias). Gran parte de este “parate redaccional”, se debe al uso y abuso de la soltería, al buscar relaciones escuetas, descomprometidas, de velocidad crucero, sin que me generen sobresaltos ni angustias, porque estaba cansado de esas situaciones. Y esto hizo sin dudas que viviera un periodo de “enfriamiento sentimental”, que postergó mis redacciones y mis sueños.

Sin embargo, este último mes, semana más semanas menos al cambio de estación, me sucedieron dos hechos que me devolvieron cierto cosquilleo perdido. La primera de ellas, fue caminando por el diagonal 79, cuando me tope con el viejo Normal 2, aquel que me rechazara por mal comportamiento en el jardín, y me aceptara mas tarde para la primaria, porque por ser hermano de un alumno debían darme la banca. Cuando pasé por la puerta de mi ex colegio, vi a un montón de chicos vivaces y precoces subiendo al mismo trasporte escolar en el que iba yo a ese colegio, manejado por el mismo chofer de entonces. Vi a Jorge, el mismo portero que nos avisaba cuando venían las maestras para sacarnos la pelota, y que hoy es el líder de los porteros de escuela, y es quien discute sueldos con el ministerio de educación. También, vi al hombre de las golosinas, con su bici y las mielcitas. Todas pequeños detalles, que a simple vista parecen poco profundos, pero son nostalgias que te retrotraen a un momento de la vida en donde uno soñaba e imaginaba el futuro lejano, y se imaginaba tantas cosas lindas e inocentes que el tiempo fueron trastocando y deformando, pero no por ello, ese momento de nostalgia y recuerdo, deja de ser un gran momento de sensibilidad. ¿Cuántas veces habré pasado por el Normal 2, sin que se me moviera un pelo?.

La segunda situación que me pasó, fue el día después de la primavera que, como casi todos los días de la semana, caminando para la facultad cruce por la Plaza Italia pasado el mediodía, y ya estaba llena de parejitas usurpando todos los bancos de la plaza, que hasta ese día yo veía que usaban los viejitos alimentando palomas, u obreros de la Uocra que se tomaban un birrín del lado del monumento. Pero ver tantas parejitas también me pegó. ¿Cuánto hace que no hago eso?. Mucho. De hecho, no recuerdo cuando fue la última vez que lo hice. Y para una persona con tanta memoria para los recuerdos como yo, no recordarlo dice mucho. Pero en buenahora, como explicaba antes, me devolvió un poco el sentimentalismo al cuerpo.

Se lo que es estar enamorado, obsesionado, y estar para probar. Se lo que es que se enamoren de uno, se obsesionen con uno, que prueben con uno. Y por algo tome distancia de todo esto.

El amor es muy lindo mientras no duele, la obsesión es un problema grande, porque no sabemos escuchar y nos empecinamos en golpearnos y auto flagelarnos, hay que ser fuerte y valiente para salir, y que prueben con uno es muy feo. Al menos, si no estas advertido, y te hacen promesas que uno quiere creer, que luego se esfuman y desaparecen cuando uno menos lo esperan. Sé lo que es que se enamoren de uno. Y cuando no es absorbente puede ser uno de los mayores placeres de vida. Se lo que es que se obsesionen con uno, y la incomodidad de no saber que hacer o decir para no lastimar ni incomodar, porque el obsesionado no entra en razón, y eso como dije antes, lo sé por experiencia de haber sido alguna vez el obsesionado.
Cuando hago esta panorámica retrospectiva de mi pasado y experincias, veo cosas que pasaron, y el por qué había tomado distancia de ellas, y del por qué no quería volver a vivirlas. Ahora las cosas siento que cambiaron. Voy recuperando sensibilidad y ganas. De ahora en más, no me voy a escapar… ni de escribir, ni de todo lo demas...

martes, 12 de agosto de 2008

Y PENSAR QUE USABAMOS TELEFONO A DISCO

Hace 20 años en casa y sobre una larga repisa de un estar, había un teléfono celeste con un disco para marcar el número al que quería llamar. En aquella época, el primer gran problema, era que Entel (quien proveía el servicio en aquellos tiempos), tardaba casi dos años en darte una línea, porque era estatal, y estaba plagada de ñoquis, burocracia, y corrupción. Pero no solo eso, sino que por falta de inversión (estábamos en plena crisis inflacionaria) no podían ampliar el cableado de teléfonos, porque era algo costoso, y el estado no estaba en condiciones de hacerle frente. Entonces era muy frecuente que las líneas se “ligaran”. La solución para evitar eso, era marcar despacio con el disco, y retener un segundo el número introducido al tope del disco. De esta manera uno podía “tener” suerte y comunicarse con quien quería. Para llamadas al exterior, había que hacerlas por operadora, y muchas veces había que dejarle el número al que querías llamar, y la misma operadora te llamaba media hora después pasándote la comunicación. Además, las cabinas públicas de teléfono se usaban con “cospeles”, que eran más chicas pero con las mismas ranuras que tenían las fichas de los juegos electrónicos (sobre todo las de Texas, en la vieja esquina de de 8 y 51). Esos teléfonos públicos tenían la forma de caparazón de tortuga, eran de un color naranja horrible, pero por sobre todas las cosas, era muy difícil encontrar uno sano. A tal punto que si había que llamar a nuestros padres para que nos pasen a buscar por algún lugar, entre conseguir un kiosco que venda cospeles, y encontrar un teléfono público que no estuviera roto, era casi lo mismo que volver a casa caminando solo.

A principios de los ’90, el Carlo en plena crisis privatiza Entel, lo que se transformó en Telecom (aproximadamente de Capital para el norte) y Telefónica (aproximadamente de Capital para el sur). Muchos trabajadores de la empresa quedaron en la calle por estas privatizaciones. Claro, el Estado usaba las empresas de servicios para “colocar” gente “ñoqui”, que obviamente en exceso, terminaban comiéndose la rentabilidad de la empresa. Pero esa gente tuvo poco apoyo popular en sus reclamos, porque en cuestiones de meses, uno pedía línea y en una semana ya tenían teléfono nuevo, las líneas ya no se ligaban tan seguido, los teléfonos públicos andaban y no eran de un color tan estrafalario como el naranja de Entel, e incluso la misma Telefónica daba en “comodato” un teléfono con botones. Con botones!. Una preciosura. Cada vez que iba a la casa de un amigo que tenía teléfono con botones volvía a casa a los gritos, pidiendo uno igual para casa!. Hasta llegue a pedirle a mis viejos que cambiemos el número de línea, así nos daban un teléfono con botones!. Era un cambio tecnológico casi tan grande como el cambio del TV de blanco y negro al color.

Años después, cuando ya todos se acostumbraron a que el pedido de línea telefónica se hiciera en el mismo día, que la gente tenía “línea joven”, donde los padres le ponían una línea de teléfono controlada a los hijos para que gasten un monto limitado, y ya las clase media no solo tenía una línea de teléfono, sino que tenía dos, una vez que la guía telefónica duplicaba de ancho la de fines de los ochenta, los teléfonos públicos se usaban con monedas de uso corriente, y los locutorios inundaban las diferentes ciudades del país, la privatización del Carlo había sido “pésima”, había regalado un “activo” del país, que dicho sea de paso, hasta el día de la privatización era un desastre con todas las letras y más también. No es defender al Carlo, pero también hay que tener memoria de cómo se ve la historia en el momento que ocurre, y cuando se ve en una imagen fría y distante, muchos años después.

Ya en el 2000, aparecen en forma masiva, lo que hasta entonces eran “ladrillos” de Movicom que usaban los funcionarios. Esto ocurrió porque los servicios y aparatos empezaron a ser más baratos, y volvió a cambiar increíblemente la comunicación. Ya nadie busca cabinas telefónicas, porque todos portan un teléfono móvil. Los locutorios viven de Internet y no de llamados a corta o larga distancia.

Esos primeros celulares populares eran cuadrados y con antena. Se escuchaba bien, aunque era muy cara la comunicación (con respecto a lo que saldría después, pero barata a lo que salía antes). Cuando bajaron mas las tarifas, también aparecieron los subsidios para comprar nuevos modelos con diseños más modernos. Y no solamente eso, sino que a su vez, fueron perfeccionando los servicios del celular, a tal punto que le agregaron una pequeña tabletita de 2x1 cm, llamado chip, el cual yo veía en la serie americana “24”, en la cual sacaban información tan importante de ese chip, como para rastrear a terroristas, lo cual yo pensaba que era una altanería tecnológica americana. Pero no. Un tiempo después esos teléfonos con chip fueron llegando a la argentina, y su importancia comenzó a ser mayúscula.

En el país hay más celulares que líneas de teléfono fijas, y no solo eso, sino que hay casi tantas líneas de celulares como habitantes fronteras para adentro. Ese chip, esa plaquita tan insignificante a la vista humana, hoy por hoy es un sustento casi indispensable en nuestras vidas. En él, se guardan nuestras agendas telefónicas (aquellas que antes hacíamos en papel y había que actualizar año tras año porque estaba tan tachada y escribichada que ya no sabíamos a cual teléfono teníamos que llamar), también, guardamos música en forma de ringtones o mp3, guardamos fotos, a tal punto que el 9 de julio del 2007, mientras nevaba, la gente se congelaba la mano con tal de estar con el celular gatillando y fotografiando aquél evento único e irrepetible, además, sirven actualmente para filmar videos (preguntarle sino a Wanda), y mas actualmente, vienen con radio FM, lo cual hace que uno siempre pueda estar informado o escuchando música. Y por último, ahora vienen celulares que son pequeñas computadoras, que tienen hasta 16 giga de memorias, y vienen con Internet, teclado, cámara, y demás chiches que tiene cualquier computadora de oficina.

En estos 20 años cambió sin dudas nuestra forma de comunicarnos. Tanto es así que ya nadie se acuerda de la privatización de Entel, ni de sus horribles cabinas naranjas, ni siquiera nos acordamos de memoria los teléfonos de los amigos, porque ahora tienen muchas líneas, y los números van siendo cada vez mas largos, y no solo eso, sino que ya nadie se acuerda del queridísimo teléfono a disco celeste grisáceo.

sábado, 19 de julio de 2008

el escribir.....

Muchas veces releo lo que escribo, y no entiendo muy bien qué quise decir. Y cuando hago memoria, recuerdo momentos en los que solo cierro los ojos y empiezo a escribir una sensación, un momento, un deseo… dejo fluir las palabras que quieren salir de mi, como si fuera una descarga emocional, y como decía antes, al releerlo me dan ganas de modificarlas o cambiarles el sentido, pero hay algo que a mi siempre me impactó, y es que los grandes escritores, siempre escribieron a maquina o a mano, porque sabían que parte de su grandeza, se debió a la intuición, al dejarse llevar, y estas una vez escritas a maquina o a mano, era difícil de borrarlas, porque implicaba volver a escribir toda una hoja entera… es como sí cada palabra fuera escogida con mayor detenimiento o bien, como si cada palabra que brotó del alma fue puesta en el lugar justo para describir una imagen, situación, o comentar un diálogo. Es por eso, que dichos momentos de “éxtasis” en los que cierro los ojos y dejo llevar mis dedos por el teclado, trato de no tocarlas posteriormente, porque esas son mi verdadera creación. Lo de más se piensa y se vuelve a pensar, se escribe, se borra, y se vuelve a escribir, porque solo acompañan una expresión, una idea… un sueño…

"En el proceso de creación de mis textos, no existe una planificación consciente o voluntaria, sino que escribo tratando de prestar atención a lo que surge; la voluntad la aplico en la etapa de corrección."

miércoles, 16 de julio de 2008

2003 - Rapsodas (solo algunas seleccionadas)

4

Yo creo que muchas veces amamos, pero no lo sabemos. Otras tantas creemos que sentimos algo especial, pero no estamos seguros. Pero muchas veces, nos damos cuenta tarde de lo que sentimos; cuando vemos que algo que teníamos tan cerca ya no está, empezamos a lamentarlo por no haberlo poseído ni disfrutado con amor y respeto. Muchas veces poseemos, no solo el amor de alguien, sino mínimas cosas materiales, pero por una suerte de amancebamiento a ellas, y porque estamos seguros que las tendremos por siempre, las dejamos de lado e intentamos conseguir nuevas cosas... nuevos amores... nuevas alegrías que nos durarán poco tiempo... dejando de lado las cosas buenas, lindas, útiles, reales, y duraderas.

¿Por qué no disfrutar lo que tenemos?. ¿Por qué ser tan desagradecido?. Siempre creemos que nadie está más triste, que a nadie le pasan más tragedias que a nosotros... que nadie esta peor... sabiendo que no es así. Entonces ¿por qué no disfrutar de lo que tenemos?. ¿Por qué la gran mayoría de los individuos prefieren ser más ricos que el vecino, y no prefieren tener una familia llena de amor y mejor que la de al lado?. ¿Por qué somos tan desagradecidos y envidiosos?. Si la vida es producto del amor, ¿por qué no vivir por él?. Hay gente que logra vivir del amor, y esa es la gente que realmente es feliz y agradecida de la vida... y es el único ejemplo a seguir. No hay que esperar una circunstancia desfavorable para darse cuenta todo lo que sentís, amás o necesitas a alguien. Esto solo te llena de bronca y culpas. Hay que disfrutar cada momento, degustarlo, agradecerlo, vivirlo. No esperes a último momento, abrí los ojos, llenate de afectos, abrí tu corazón para recibir y dar cuanto amor puedas, y las puertas del paraíso se abrirán ante vos.

La felicidad no se va buscando en bienes y placeres. La felicidad no es estar añorando y extrañando todo lo que nos falta, sino encajar en todo lo que tenemos. Lo único que se puede pedir o reclamar, es amor, ese amor que anhelamos, deseamos y necesitamos, pero que si es sincero, algún día llegará.


5

Aun no te tengo,

pero sufro a diario por perder tu amor.

Tengo miedo de perderte sin tenerte.

Eso ya me da pavor.

No me queda más que jugar con la fantasía,

y hacerte una poesía.

Porque te vi venir.

Te vi llegar, y te abrace.

Puse toda mi pasión para que te quedaras.

Y si bien nunca te besé,

ya me arriesgue con mi verdad.

Y por fin pude abrir mi corazón

para que te quedaras.

Ahora esperare unos días

para ver si lo que te di fue suficiente.

No sabes que terror se siente

cuando llega la noche y estoy solo.

Si vos ya no quisieras venir

se perdería el sentido del amor por siempre.

No entendería este mundo

y me alejaría de la gente,

ya no me quedaría mas refugio que la fantasía.

La fantasía de tu amor...

6

Como no darme cuenta que cada vez que cuelgo el teléfono me quedo pensando en vos... sin importar las distancias que existan entre nuestros corazones... cada cosa linda que me pasa, quiero llamarte y contarte lo que me pasó. Porque con vos quiero compartir todo, desde las cosas chicas hasta las cosas mas lindas y grandes que puede dar el amor.

Siento que nadie puede darte tanto como yo, pero no puedo demostrarlo porque lo único que escucho es mi llanto, por amor, por no tenerte, por necesitarte, y por querer darte todas esas cosas lindas que alguien te puede dar en este mundo... por eso es hora de dejar de negarse al amor, y entregarse al placer de la felicidad... y si bien todos cometemos errores, ni todo el agua del océano puede lavar las patas negras del cisne. Por eso hay que mirar siempre para delante, y dejarse llevar por el amor, y empezar a volar y caer hasta aprender a planear... y así aprender a ser feliz.

7

Mi mano esta extendida,

mi boca seca,

mis mejillas húmedas,

y mi corazón con dueña,

pero ella es tan rica

que no se da cuenta

que yo le pertenezco.

8

Hay un punto en la vida en la que hay que elegir a alguien con quien estar. La elección es difícil: elegir quien te haga reír, pero también llorar, o elegir a alguien que no te hará reír, y mucho menos sufrir. Pero toda regla tiene su excepción (difícil por cierto) y es que haya felicidad sin sufrir.

No sé si uno busca el amor por soledad, o porque, simplemente lo necesita. Pero cuando uno ya sabe lo que es el amor, el no tenerlo es un vacío muy grande, y hasta a veces desesperante... y ese vacío es el que nos lleva a querer volver a empezar y volverse a enamorar, por más que muchas veces haya que sufrir.

Por eso, mi cabeza sigue recordando lo lindo que era el amor, por mas que haya sido en mis sueños, y sabiendo que nunca lo he tenido, solo me queda no quedar en el olvido, y rezar para que aparezca en mi destino, ese amor divino. Porque sé que cuando uno llora por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejan ver las estrellas. Por eso hay que ser fuerte, y dejarse llevar. Y si bien el destino de la vida es el infinito, esto solo se consigue con años de amor...

9

No sé bien donde voy

solo sé donde estuve.

Recuerdo historias y hago promesas

sin desactivar mi mente,

eso sería tiempo perdido.

Camino sólo por la vida

aunque no así en mis sueños

¿quién me dará las fuerzas?

solo quiero el amor eterno

¿Tendré que volver sobre mis pasos,

o puedo seguir derecho?...

quizás erré el camino...

quizás no llegué a destino.

Sin dudas soy un solitario corazón más.

¿el mejor? ¿el peor?, ¿uno más?...

cada cual es especial... no hay dos igual

pero el mío algo tendrá que nadie me quiera amar

Estoy cansado de esperar,

y en mi cama solo espera la soledad

como extraño el amor

que devuelve a mi vida el color.


miércoles, 9 de julio de 2008

El día que erré un penal...

El día que erré un penal

Corría el 2001, y con los chicos de la Facultad teníamos una gran camarería. Diez de nosotros habíamos ido de vacaciones a Brasil juntos y después varios de nosotros iríamos compartiendo días de estudio, otras vacaciones, salidas y momentos de nuestras vidas. Fue así que poco a poco fuimos armando un equipo de fútbol. Al principio competimos en un torneo de la Facultad, en el que nos fue realmente muy mal. Particularmente venía de un parate muy prolongado por un problema en la rodilla, y por lo general jugaba con amigos en la rambla de la 32, en espacios reducidos, o bien en canchas de fútbol 5. Sin embargo, jugar en cancha de 11, era algo más complicado porque físicamente no estaba para tales desafíos.

Cuando nos percatamos que el equipo no daba para competencias, decidimos jugar partidos sueltos contra rivales que consiguiéramos o que necesitaba sparring. El primer partido de la serie, lo jugamos contra el Banco Nación. Abrí el marcador con un gol de cabeza por sobre el arquero desde afuera del área. El partido terminó 2 a 0 a nuestro favor.

Fue ahí que empecé a tomar confianza, y recuperé mi racha goleadora. Al partido siguiente que jugamos contra un rejuntado de 9 de Julio, convertí tres goles. Los chicos se divertían mucho viéndome jugar. Era el único que jugaba sin botines. Nunca me gustaron. En el potrero de chico siempre había jugado con las topper tennis de lona negras reforzadas, y a los chicos verme jugar en zapatillas le sorprendía. Pero la verdad, nunca me sentí cómodo con los botines. Por lo general, en esa época los “timbos” venían muy angostos, y yo siempre me caractericé por tener los pies anchos. Y los botines me apretaban el dedo gordo del pie en demasía y terminaba con el dedo blanco, sin circulación sanguínea. Así que jugaba con las zapas, obvio que me dolían los pisotones de los botines más que a otros, y ni hablar pegarle a la pelota. Pero también tenía una sensibilidad en el pie que otros no tenían, y me ayudaba para marcar una diferencia de calidad por sobre el resto.

Luego de un par de victorias contundentes sobre Banco Nación, como un 7 a 0, con 2 goles míos, decidimos darle la última revancha, con asadito pos partido. El 17 de marzo del 2001, hizo uno de los días más fríos de marzo que la última década recuerde. Cuando llegamos a las 9.30 de la mañana al Prado Español, donde estaba la cancha, la escarcha todavía se veía en el verde césped. Cuando me bajé del auto, mis pies enseguida se mimetizaron con el clima, y con las Topper de lona sentí un frío terrible. Sinceramente no podía pegarle fuerte porque sentía que me rompía el pie, y eso que me había puesto dos pares de media, porque las vendas me hacían muy ancho el pie, y las topper no me entraban.

Ese día formamos, con Gaby M, de arranque al arco, y en el segundo tiempo arriba, un tal Emir (que no recuerdo quien lo había llevado), el gran Calder de líbero, Jafu, la Rula, que ese día estaba medio desmotivado ¿o era con resaca?, no recuerdo bien, Martin P, que ese día jugó de 5 con Lucho, que se comió la cancha, Pedro (el hermano de Rafa) por izquierda, Leopo, Juli B. y yo.

El primer tiempo terminamos apenas dos a cero. Pero sabíamos que el segundo tiempo íbamos a tener diferencia física y hacíamos la diferencia. En el primer tiempo, apenas tuve una chance de gol, que se la puntee por encima del arquero, pero entro Juli por atrás y “me robó” el gol. Después varias veces estaba solo, pero Juli no me la pasaba. Ese día era la primera vez que jugaba al fútbol 11 con nosotros, y quería demostrar que podía ser titular, y pecó de egoísta.

El segundo tiempo, en un arranque arrollador metimos 4 goles en quince minutos. Leopoldo y Jafu intercambiaron las veces de arquero. Promediando ese tiempo, un jugador de ellos se lesionó, y quedaron con 10. Fueron a llamar al hombre que cuidaba la cancha. Un tal Tito. Un hombre de mediana edad, barbudo y ruliento. La apariencia no hacia tener expectativas con él. Sin embargo tenía un pasado oculto en las inferiores de un equipo de la liga amateur como arquero. Volaba de punta a punta con una elasticidad sorprendente para la edad que aparentaban. En ese lapso nos hicieron 3 goles, y nosotros hicimos apenas 2 más. En una jugada que parecía aislada, recibí la pelota de espaldas al arco, en el centro del área, y en una baldosa me saqué a tres jugadores de encima. Hice un tiki tiki del pie izquierdo, al derecho y al izquierdo con velocidad en corta distancia y con total dominio del balón, cuando mis rivales parecían haber quedado atrás y Tito se aprestaba a salir del arco para achicarme los espacios, yo estaba a punto de shotear para agarrarlo a contra pierna. Sin embargo, el pibe que jugaba de dos, que era tan alto como rústico, aunque uno de los pilares de ese equipo por su edad, y por s férrea marca, me entró una patada desde atrás que me tiró casi metro y medio del lugar donde estaba. Me la dio feo. Se sintió gozado por la pisadita que le hice. Admito que fue un slalon fantástico. Sin embargo no fue adrede contra él, sino una demostración de habilidad característica de mi juego. Él solo se dio cuenta que se había equivocado, y se fue afuera de la cancha y se sentó lejos insultando a la mitad de sus compañeros porque jugaban a desgano.

Aun estaba dolorido, y la canilla comenzaba a hincharse. El partido estaba ya definido, íbamos 8 a 3, y no quedaba mucho tiempo de juego. Me pare lejos del área para reponerme, y le dije a Calder que lo patee, porque se estaba sacrificando por el equipo jugando de libero, y lo estaba haciendo de gran manera, y creí que era una forma de agradecerle lo que hacía por el equipo. Pero el resto de los chicos me pedía por favor que lo patee yo. No querían que ante semejante goleada, yo no haya hecho ningún gol. Así que me subí las medias, para ver si se me pasaba el dolor de la canilla, y fui a acomodar la pelota. Tito me hablaba, diciendo que acomode más lejos la pelota. El Tweety escupió la pelota, y otro par de desubicados, escupieron el camino que yo debía recorrer antes de pegarle al balón. La acomodé con el pico de la cámara contra el suelo. Leopo me dijo, “matalo”. Otros no querían ni mirar. Tome mucha carrera. Estaba cerca de la medialuna del área. La idea era pegarle fuerte. Golpee la punta de las Topper contra el piso, cosa de que no haya aire en la parte superior del calzado. Cuando empecé a trotar hacia la pelota, Tito se quedó estático. El muy guacho, no se movía para ningún lado. Si le pegaba fuerte al medio había muchas chances que me la ataje. En el medio de la carrera, cometí un grave error, que es cambiar la decisión del disparo. Todos los que tenemos mas de 200 partidos sabemos que eso no se hace. Hay que pensar un lugar antes de patear, y disparar con toda la concentración y seguridad que va a entrar en ese lugar. Pero yo dude. Tito me hizo dudar. Los de Banco me puteaban, pero eso a mi no me achicaba. Tito seguía sin moverse. Frene la carrera para ver si hacía algo, y seguía quieto. Ahí decidí definitivamente cambiar el lugar del envío, la patearía suave junto a un palo, total, difícil que llegue a un penal pateado contra el palo. Retomé la carrera, y Tito seguía inmóvil. Iba a pegarle a mi derecha, pero ante la pasividad del arquero, esperé a último momento para ver si cambia de palo. Ese fue otro error. Le saque la vista a la pelota. Cuando estaba a un paso de pegarle al balón, Tito seguía quieto en la mitad del arco, lo miré para ver si daba un paso hacia un costado, y como no se movió le pegué. Como comenté antes, le quite antes de tiempo la vista a la pelota. Y le pegue mal. Muy mal se podría decir, y mas por las expectativas generadas. Le pegué igual que Maradona a la exYugoslavia en el mundial de Italia ‘90, pero al otro palo. El muy dichoso de Tito se tiró contra ese costado y me tapo la pelota. El rebote lo agarró laRula, que la tiro lejísimos. La frustración fue enorme y las cargadas venían de hasta mis propios compañeros. Pero también reconozco, que hubo mucho de virtud en Tito, que con la experiencia se quedó en el arco inmóvil y eso logró hacerme dudar y titubear a la hora de patear. Se tiró bien, y con fe, aprovechando mis dudas. Pedí invasión, que la hubo, pero qué me iban a dar a patear de nuevo el penal, si fui un desastre!. Por suerte no era un penal definitorio, pero esa mañana me va a quedar grabada de por vida, como el día que erré un penal…

martes, 8 de julio de 2008

Octubre 2004

LA ULTIMA GOTA

Desde chico, desde muy chico, siempre que me ponía a dibujar, mi dibujo era el mismo. Una casa con techo a dos aguas, con una galería al costado para tirarse a descansar y ver el campo o la verde pradera, un ventana redonda arriba, como altillo para guardar los recuerdos, a un costado un árbol frondoso, y delante de todo eso, una familia. Un papá, una mamá, un nene, y una nena. Eso, inconscientemente, se fue transformando en mi sueño. Y sin querer, terminé peleando siempre por llegar a él sin medir las consecuencias.

Ayer sufrí una nueva caída, de esas que nos duelen. Pero sin embargo esta vez fue diferente. Esta vez YO actué diferente. Durante los últimos 7 u 8 años cometí varios errores. Por no decir muchísimos. Me golpee solo y me golpearon. Sufrí por mi, y sufrí por otros. Sufrí por mis errores, por mi familia, y por mi amigos. Pero me caía, me paraba y seguía. Y por mas que tropecé algunas veces con la misma piedra, siempre me paré. Siempre seguí luchando por ese sueño. Pero ayer me caí y no actué como siempre. Lloré. Obvio. Como todo ser humano con sentimientos. Pero a diferencia de las otras veces no me paré. Por primera vez en mi vida, ¡sí!, por primera vez en mi vida, no me paré como siempre. Esta vez me senté, miré para adelante y miré para atrás. Vi cuántas veces me lastimé, vi cuantas veces me lastimaron, y vi cuantas veces me equivoqué. Y vi como siempre me paré y desangrándome seguí para adelante. Por llegar a ese sueño o utopía.

Ayer, y recién a mis 25 años, me di cuenta que lamentablemente la sociedad nos lleva a un punto donde por lo menos yo no quiero ir. Ya no existen tragedias románticas como las de Shakespeare, ahora hay que conocerse por Bucay... ya no existe la inocencia de Laura Hingall’s, ahora la inocencia la representa un travesti como Laiza Roldan. El hombre ya no pelea por un amor, ahora se busca otra. Ya no existe la dama y el caballero, ahora es todo unisex. Ahora no se busca la felicidad como la felicidad misma y con pensamientos nobles, ahora se busca la gloria personal y el facilismo. No se busca la profundidad, sino la superficialidad.. Yo sé que tal vez no me entiendan lo que quiero decir o tal vez se dieron cuenta realmente mucho antes, pero necesito compartirlo.

Un par de semanas atrás charlando con un amigo y su papá, hablábamos de la falta de compromiso existente entre las personas, pero sobre todo, de lo difícil que se esta haciendo, para los que creo tenemos buenas intenciones, ayudar diariamente al de al lado, sin siquiera recibir un gracias, y lo desgastante que es eso. El de seguir siendo bueno, y ver como los que no lo son llegan a lo que nosotros buscamos, y vemos que no lo disfrutan como lo disfrutaríamos nosotros. Como la gente que consigue lo que nosotros soñamos, lo descuida y hasta lo llega a despreciar. Y uno se replantea, “yo tendré mal mis valores, ideales y/o principios?, estoy haciendo mal las cosas?”. Por suerte, yo sé que mis papás me dieron lo mejor, y me enseñaron los mejores valores que una persona puede querer tener, y les voy a estar eternamente agradecidos. Pero esos valores no son tales en una sociedad como la de hoy, donde todos pelean por ser alguien mas importante que el de al lado, y no se preocupan por el bien de todos los demás ni los medios que utilizan para alcanzarlos. Una amiga hace un año y 2 meses, me dijo “Tu problema es que pensás mucho en los demás, y deberías ser más egoísta, y pensar más en vos mismo”. Recién ayer me di cuenta de lo que me quiso decir, fue una forma de decirme que me adapte al mundo moderno del facilismo, superficialidad, y del primero yo.. Y sé que no voy poder. Y sé que el dolor por sentir y pensar así, es mayor que la de los demás. Pero prefiero sentir antes que calcular. Prefiero doblarme en mis principios pero nunca quebrarlos. Prefiero seguir siendo YO.

Ayer me caí otra vez, y me senté. Miré para atrás y vi muchos errores que cometí. Me di cuenta que muchas veces no dejé cicatrizar heridas, por pararme y seguir. Me di cuenta que nunca aprendí realmente de los errores como debí, pero también me di cuenta que siempre me mantuve en mis sueños, y que siempre pelee por ellos, y por más que me lastime, prefiero estar lleno de cicatrices, que vivir con el cargo de conciencia de no haber hecho algo en pos o de haber hecho algo en contra de esos sueños.

También vi, como muchos amigos callaron, y no de aguante sino de coacción, pero vi también a los otros, los que me dijeron que me estaba equivocando de camino. Y vi que no los escuché por estar obsesionado con llegar a ese sueño, y les pido disculpas, pero a veces uno sabe qué debería hacer, pero no lo quiere aceptar. Ayer me di cuenta que a veces hay que pasar por un campo de espinas para llegar a donde uno quiere, que a veces el camino recto no es el mejor. Ayer me di cuenta que cometí mucho errores en estos últimos años. Me di cuenta que los momentos felices son eso, momentos, y que la tristeza deja una cicatriz con la que vamos a convivir por siempre. Pero hay que dejarla curar para que no se siga abriendo. Y que también hay que saber valorar. Y yo ayer entre todos los errores que me vi cometer, vi algo que hice bien: mis AMIGOS.

Gracias a todos por estar siempre. Los quiero una montonazo. No me llamen ni vengan a casa a tocar el timbre o intenten saber porque de esto o lo otro. Solo entiendan el mensaje y aprendan, si pueden, de mis errores, y así no sufren ni se lastiman como yo, que si con esto aunque sea puedo hacer reflexionar a uno o dos de Uds, me voy a sentir mucho mejor. Y recuerden, que si un amigo una vez nos dice que nos estamos equivocando, hay que escucharlo, porque es un verdadero amigo y lo hace por nuestro bien. Gracias a todos, y perdonen si alguna vez no los escuché.

Es con el corazón como vemos correctamente, lo esencial es invisible a los ojos. Antoine de Saint Exupey (el Principito)

Octubre 2004

LA ULTIMA GOTA

Desde chico, desde muy chico, siempre que me ponía a dibujar, mi dibujo era el mismo. Una casa con techo a dos aguas, con una galería al costado para tirarse a descansar y ver el campo o la verde pradera, un ventana redonda arriba, como altillo para guardar los recuerdos, a un costado un árbol frondoso, y delante de todo eso, una familia. Un papá, una mamá, un nene, y una nena. Eso, inconscientemente, se fue transformando en mi sueño. Y sin querer, terminé peleando siempre por llegar a él sin medir las consecuencias.

Ayer sufrí una nueva caída, de esas que nos duelen. Pero sin embargo esta vez fue diferente. Esta vez YO actué diferente. Durante los últimos 7 u 8 años cometí varios errores. Por no decir muchísimos. Me golpee solo y me golpearon. Sufrí por mi, y sufrí por otros. Sufrí por mis errores, por mi familia, y por mi amigos. Pero me caía, me paraba y seguía. Y por mas que tropecé algunas veces con la misma piedra, siempre me paré. Siempre seguí luchando por ese sueño. Pero ayer me caí y no actué como siempre. Lloré. Obvio. Como todo ser humano con sentimientos. Pero a diferencia de las otras veces no me paré. Por primera vez en mi vida, ¡sí!, por primera vez en mi vida, no me paré como siempre. Esta vez me senté, miré para adelante y miré para atrás. Vi cuántas veces me lastimé, vi cuantas veces me lastimaron, y vi cuantas veces me equivoqué. Y vi como siempre me paré y desangrándome seguí para adelante. Por llegar a ese sueño o utopía.

Ayer, y recién a mis 25 años, me di cuenta que lamentablemente la sociedad nos lleva a un punto donde por lo menos yo no quiero ir. Ya no existen tragedias románticas como las de Shakespeare, ahora hay que conocerse por Bucay... ya no existe la inocencia de Laura Hingall’s, ahora la inocencia la representa un travesti como Laiza Roldan. El hombre ya no pelea por un amor, ahora se busca otra. Ya no existe la dama y el caballero, ahora es todo unisex. Ahora no se busca la felicidad como la felicidad misma y con pensamientos nobles, ahora se busca la gloria personal y el facilismo. No se busca la profundidad, sino la superficialidad.. Yo sé que tal vez no me entiendan lo que quiero decir o tal vez se dieron cuenta realmente mucho antes, pero necesito compartirlo.

Un par de semanas atrás charlando con un amigo y su papá, hablábamos de la falta de compromiso existente entre las personas, pero sobre todo, de lo difícil que se esta haciendo, para los que creo tenemos buenas intenciones, ayudar diariamente al de al lado, sin siquiera recibir un gracias, y lo desgastante que es eso. El de seguir siendo bueno, y ver como los que no lo son llegan a lo que nosotros buscamos, y vemos que no lo disfrutan como lo disfrutaríamos nosotros. Como la gente que consigue lo que nosotros soñamos, lo descuida y hasta lo llega a despreciar. Y uno se replantea, “yo tendré mal mis valores, ideales y/o principios?, estoy haciendo mal las cosas?”. Por suerte, yo sé que mis papás me dieron lo mejor, y me enseñaron los mejores valores que una persona puede querer tener, y les voy a estar eternamente agradecidos. Pero esos valores no son tales en una sociedad como la de hoy, donde todos pelean por ser alguien mas importante que el de al lado, y no se preocupan por el bien de todos los demás ni los medios que utilizan para alcanzarlos. Una amiga hace un año y 2 meses, me dijo “Tu problema es que pensás mucho en los demás, y deberías ser más egoísta, y pensar más en vos mismo”. Recién ayer me di cuenta de lo que me quiso decir, fue una forma de decirme que me adapte al mundo moderno del facilismo, superficialidad, y del primero yo.. Y sé que no voy poder. Y sé que el dolor por sentir y pensar así, es mayor que la de los demás. Pero prefiero sentir antes que calcular. Prefiero doblarme en mis principios pero nunca quebrarlos. Prefiero seguir siendo YO.

Ayer me caí otra vez, y me senté. Miré para atrás y vi muchos errores que cometí. Me di cuenta que muchas veces no dejé cicatrizar heridas, por pararme y seguir. Me di cuenta que nunca aprendí realmente de los errores como debí, pero también me di cuenta que siempre me mantuve en mis sueños, y que siempre pelee por ellos, y por más que me lastime, prefiero estar lleno de cicatrices, que vivir con el cargo de conciencia de no haber hecho algo en pos o de haber hecho algo en contra de esos sueños.

También vi, como muchos amigos callaron, y no de aguante sino de coacción, pero vi también a los otros, los que me dijeron que me estaba equivocando de camino. Y vi que no los escuché por estar obsesionado con llegar a ese sueño, y les pido disculpas, pero a veces uno sabe qué debería hacer, pero no lo quiere aceptar. Ayer me di cuenta que a veces hay que pasar por un campo de espinas para llegar a donde uno quiere, que a veces el camino recto no es el mejor. Ayer me di cuenta que cometí mucho errores en estos últimos años. Me di cuenta que los momentos felices son eso, momentos, y que la tristeza deja una cicatriz con la que vamos a convivir por siempre. Pero hay que dejarla curar para que no se siga abriendo. Y que también hay que saber valorar. Y yo ayer entre todos los errores que me vi cometer, vi algo que hice bien: mis AMIGOS.

Gracias a todos por estar siempre. Los quiero una montonazo. No me llamen ni vengan a casa a tocar el timbre o intenten saber porque de esto o lo otro. Solo entiendan el mensaje y aprendan, si pueden, de mis errores, y así no sufren ni se lastiman como yo, que si con esto aunque sea puedo hacer reflexionar a uno o dos de Uds, me voy a sentir mucho mejor. Y recuerden, que si un amigo una vez nos dice que nos estamos equivocando, hay que escucharlo, porque es un verdadero amigo y lo hace por nuestro bien. Gracias a todos, y perdonen si alguna vez no los escuché.

Es con el corazón como vemos correctamente, lo esencial es invisible a los ojos. Antoine de Saint Exupey (el Principito)

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