martes, 7 de octubre de 2008

Período de reflexión

Período de reflexión

Cuando escribo más de un día seguido, es porque la reflexión golpea mi puerta. Estoy leyendo un libro que se llama “Relatos de un peregrino ruso”, considerado una filocalia (la definición es bastante compleja, pero digamos que es un término griego que significa amor a lo bello y bueno y está compuesta por una antología de textos ascéticos (virtuosos) y místicos). Encontré ya casi por el final del mismo, algo mas que interesante. Una reflexión de san Macario de Egipto, que dice: “así como cuando plantas una vid le dedicas tu atención y tu esfuerzo con el propósito de recoger la vendimia, pues si no lo hicieres toda tu labor sería estéril; así también en la vida, si no buscas el provecho, del amor, la paz, el gozo y lo demás por lo que te esfuerzas, tu trabajo será inútil. Por lo tanto, debemos cumplir nuestros deberes, con el propósito y la esperanza de recoger el fruto, es decir, consuelo, gozo en nuestro corazón”.

Es fantástico… la teoría es brillante… pero ¿cómo lo llevamos a la práctica? Supongamos que uno encuentra la persona que cree la indicada para compartir más que un momento de su vida, comenzamos a conocerla poco a poco, a abrirse, a no poner barreras ni objeciones a mostrase tal cual es…. Ahora bien…. ¿Cómo sabemos el momento de recolectar los frutos?. Porque la teoría es muy linda, vemos que la fruta esta madura, brillante y dulce, con un color justo para retirarlo de la planta. Pero ¿cómo hacemos con una persona que amamos para darnos cuenta si ya esta madura para entablar una relación, si esos ojos brillantes son de amor a nosotros, y si la dulzura que emana es para nosotros o es para cualquiera que pase cerca?, porque en el fondo, cualquier puede recolectar el fruto de algo que uno sembró. Es más, cuando uno empieza a sentir ese cosquilleo loco, por lo general pierde el sentido de la observación, y se le nublan los sentidos… y ahí mas que nunca, ¿cómo saber cuando recoger el fruto si estamos enceguecidos?.

Como pasa siempre, la teoría tiene pocos baches, ya que restringe variables incalculables de la vida real. En la facultad por lo general, el profesor de Teoría es uno, y el de práctica es otro. Por mi parte, siempre consideré que por escribir desde muy chico, había potenciado el sentido de la observación, y quizás me convertí en un buen Teórico de la vida, pero la práctica, evidentemente no es lo mío.

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