lunes, 6 de octubre de 2008

VOLVIO LA PRIMAVERA

VOLVIO LA PRIMAVERA… ¿y algo más?

Desde que escribí “El Manantial” que no volví a escribir un Long Play, sino cosas cortas, escuetas, o bien, solo de consumo personal (a leerse en algunos cuantos años con mis memorias). Gran parte de este “parate redaccional”, se debe al uso y abuso de la soltería, al buscar relaciones escuetas, descomprometidas, de velocidad crucero, sin que me generen sobresaltos ni angustias, porque estaba cansado de esas situaciones. Y esto hizo sin dudas que viviera un periodo de “enfriamiento sentimental”, que postergó mis redacciones y mis sueños.

Sin embargo, este último mes, semana más semanas menos al cambio de estación, me sucedieron dos hechos que me devolvieron cierto cosquilleo perdido. La primera de ellas, fue caminando por el diagonal 79, cuando me tope con el viejo Normal 2, aquel que me rechazara por mal comportamiento en el jardín, y me aceptara mas tarde para la primaria, porque por ser hermano de un alumno debían darme la banca. Cuando pasé por la puerta de mi ex colegio, vi a un montón de chicos vivaces y precoces subiendo al mismo trasporte escolar en el que iba yo a ese colegio, manejado por el mismo chofer de entonces. Vi a Jorge, el mismo portero que nos avisaba cuando venían las maestras para sacarnos la pelota, y que hoy es el líder de los porteros de escuela, y es quien discute sueldos con el ministerio de educación. También, vi al hombre de las golosinas, con su bici y las mielcitas. Todas pequeños detalles, que a simple vista parecen poco profundos, pero son nostalgias que te retrotraen a un momento de la vida en donde uno soñaba e imaginaba el futuro lejano, y se imaginaba tantas cosas lindas e inocentes que el tiempo fueron trastocando y deformando, pero no por ello, ese momento de nostalgia y recuerdo, deja de ser un gran momento de sensibilidad. ¿Cuántas veces habré pasado por el Normal 2, sin que se me moviera un pelo?.

La segunda situación que me pasó, fue el día después de la primavera que, como casi todos los días de la semana, caminando para la facultad cruce por la Plaza Italia pasado el mediodía, y ya estaba llena de parejitas usurpando todos los bancos de la plaza, que hasta ese día yo veía que usaban los viejitos alimentando palomas, u obreros de la Uocra que se tomaban un birrín del lado del monumento. Pero ver tantas parejitas también me pegó. ¿Cuánto hace que no hago eso?. Mucho. De hecho, no recuerdo cuando fue la última vez que lo hice. Y para una persona con tanta memoria para los recuerdos como yo, no recordarlo dice mucho. Pero en buenahora, como explicaba antes, me devolvió un poco el sentimentalismo al cuerpo.

Se lo que es estar enamorado, obsesionado, y estar para probar. Se lo que es que se enamoren de uno, se obsesionen con uno, que prueben con uno. Y por algo tome distancia de todo esto.

El amor es muy lindo mientras no duele, la obsesión es un problema grande, porque no sabemos escuchar y nos empecinamos en golpearnos y auto flagelarnos, hay que ser fuerte y valiente para salir, y que prueben con uno es muy feo. Al menos, si no estas advertido, y te hacen promesas que uno quiere creer, que luego se esfuman y desaparecen cuando uno menos lo esperan. Sé lo que es que se enamoren de uno. Y cuando no es absorbente puede ser uno de los mayores placeres de vida. Se lo que es que se obsesionen con uno, y la incomodidad de no saber que hacer o decir para no lastimar ni incomodar, porque el obsesionado no entra en razón, y eso como dije antes, lo sé por experiencia de haber sido alguna vez el obsesionado.
Cuando hago esta panorámica retrospectiva de mi pasado y experincias, veo cosas que pasaron, y el por qué había tomado distancia de ellas, y del por qué no quería volver a vivirlas. Ahora las cosas siento que cambiaron. Voy recuperando sensibilidad y ganas. De ahora en más, no me voy a escapar… ni de escribir, ni de todo lo demas...

No hay comentarios:

Datos personales