Cuando uno toma la decisión de ser padre, la primera pregunta que nos hacemos es: ¿cómo seré como padre?. Las dudas existen, porque el futuro no esta escrito, pero uno quiere darle todo lo mejor y teme no poder o no saber cómo.
Felipe esta próximo
a cumplir 5 años. El tiempo entre pandemia y demás, pasó volando. Parece una
frase hecha, pero es así.
Desde hace casi 2
años que juega al futbol, pero siempre con nenes más grandes, porque por su
edad, no hay muchos nenes que practiquen ese deporte.
El sábado 15 de
marzo, siendo 2020 debutó oficialmente en un partido de Liga para el “12 de
Septiembre” para la 2019. Tuvo un partido flojo, donde su equipo ganó 3 a 0,
pero él apenas tocó la pelota, y se lo veía, lógico por su edad, muy disperso,
y jugando a saltar y apoyar las manos en la tierra como el Hombre Araña cuando
se tira de un techo.
El domingo 16,
nuevamente hubo fecha. Pero esta vez, habíamos procurado que durmiera mejor.
Fuimos a la Feria y tuvimos nuestra charla motivacional, y sobre lo importante
de aprovechar el momento de jugar, porque en el fondo son dos tiempos de 15
minutos, e incluso, por ser el más chiquito es muy factible que sea el primer
recambio. Entonces el apoyo motivacional, era que tenía que estar concentrado
porque el partido era muy cortito y después se iba a quedar con ganas de patear.
Llegamos a Vradi,
y al bajar del auto me dice: “papá, esta no es la cancha del 12”…. “no hijo,
hoy juegan de visitante”. “Uh, pero son muy buenos seguro y vamos a perder”.
Enseguida, lo
detuve y le dije, no son mejores que Uds., si vos jugas bien, Uds. van ganar. Tus amigos confían en vos, y yo confío
en vos. Simplemente tenes que jugar y vas a ver que van a ganar.
Al rato, luego de
cambiarse y firmar planilla, lo llamé antes de entrar a la cancha. Y le di la
última charla motivacional: “Mira hijo, la remera de Vradi, se parece al traje
de capitán américa, si vos le querés ganar, tenes que ser como Hulk, tenes que
trabar con fuerza, y llegar rapidísimo hasta el área para hacer un gol”. “Si papá,
voy a jugar a como Hulk”.
Antes del minuto
de juego, Felipe robó una pelota, sus compañeros la llevaron por la derecha, y tras
un rebote, le pegó al arco y se fue rozando el
poste. La madre gritaba histérica al costado de la red, y se lamentaba.
El padre lo miraba con atención, sabía que tenía otra energía.
30 segundos despues,
nuevamente una corrida por derecha, otro rebote, y Felipe esta vez en vez de pegarle
cruzado de una, la corre para el costado dejando al arquero tirado y le pega un
puntazo contra el palo. GOL de “El MAQUINA”, cómo le dice el profe.
Salió corriendo
haciendo avioncito hasta la mitad de la cancha, sus amigos lo abrazaban. Como
padre, grité el gol como si estuviera en el min. 45 del ST de un clásico que
iba 0 a 0. El desahogo y el orgullo fueron enormes. Los demás papás gritaron el
gol como si fueran de sus propios hijos porque da ternura ver a este chiquitín
jugando con nenes más grandes. Luego de eso, el equipo se liberó,
y le propinó una goleada al rival.
Al terminar el
partido, la madre lo fue a buscar y le preguntó: “A quien le dedicaste el gol
hijo?”.
-
A
PAPÁ, PORQUE EL ME DIJO QUE EL EQUIPO ME NECESITABA A MI, Y QUE SI YO LE HACÍA
CASO IBA A HACER UN GOL.
Luego, se soltó
de los brazos de la madre, y vino a los míos, y simplemente dijo “Te amo papa,
gracias”.
Puro ORGULLO y EMOCION,
por un nene que, con tan solo 5 años, entiende todo.
Se que esto recién
lo leerá en unos cuantos años, pero el amor y la admiración que siento por él
es único.