Desde chico, desde muy chico, siempre que me ponía a dibujar, mi dibujo era el mismo. Una casa con techo a dos aguas, con una galería al costado para tirarse a descansar y ver el campo o la verde pradera, un ventana redonda arriba, como altillo para guardar los recuerdos, a un costado un árbol frondoso, y delante de todo eso, una familia. Un papá, una mamá, un nene, y una nena. Eso, inconscientemente, se fue transformando en mi sueño. Y sin querer, terminé peleando siempre por llegar a él sin medir las consecuencias.
Ayer sufrí una nueva caída, de esas que nos duelen. Pero sin embargo esta vez fue diferente. Esta vez YO actué diferente. Durante los últimos 7 u 8 años cometí varios errores. Por no decir muchísimos. Me golpee solo y me golpearon. Sufrí por mi, y sufrí por otros. Sufrí por mis errores, por mi familia, y por mi amigos. Pero me caía, me paraba y seguía. Y por mas que tropecé algunas veces con la misma piedra, siempre me paré. Siempre seguí luchando por ese sueño. Pero ayer me caí y no actué como siempre. Lloré. Obvio. Como todo ser humano con sentimientos. Pero a diferencia de las otras veces no me paré. Por primera vez en mi vida, ¡sí!, por primera vez en mi vida, no me paré como siempre. Esta vez me senté, miré para adelante y miré para atrás. Vi cuántas veces me lastimé, vi cuantas veces me lastimaron, y vi cuantas veces me equivoqué. Y vi como siempre me paré y desangrándome seguí para adelante. Por llegar a ese sueño o utopía.
Ayer, y recién a mis 25 años, me di cuenta que lamentablemente la sociedad nos lleva a un punto donde por lo menos yo no quiero ir. Ya no existen tragedias románticas como las de Shakespeare, ahora hay que conocerse por Bucay... ya no existe la inocencia de Laura Hingall’s, ahora la inocencia la representa un travesti como Laiza Roldan. El hombre ya no pelea por un amor, ahora se busca otra. Ya no existe la dama y el caballero, ahora es todo unisex. Ahora no se busca la felicidad como la felicidad misma y con pensamientos nobles, ahora se busca la gloria personal y el facilismo. No se busca la profundidad, sino la superficialidad.. Yo sé que tal vez no me entiendan lo que quiero decir o tal vez se dieron cuenta realmente mucho antes, pero necesito compartirlo.
Un par de semanas atrás charlando con un amigo y su papá, hablábamos de la falta de compromiso existente entre las personas, pero sobre todo, de lo difícil que se esta haciendo, para los que creo tenemos buenas intenciones, ayudar diariamente al de al lado, sin siquiera recibir un gracias, y lo desgastante que es eso. El de seguir siendo bueno, y ver como los que no lo son llegan a lo que nosotros buscamos, y vemos que no lo disfrutan como lo disfrutaríamos nosotros. Como la gente que consigue lo que nosotros soñamos, lo descuida y hasta lo llega a despreciar. Y uno se replantea, “yo tendré mal mis valores, ideales y/o principios?, estoy haciendo mal las cosas?”. Por suerte, yo sé que mis papás me dieron lo mejor, y me enseñaron los mejores valores que una persona puede querer tener, y les voy a estar eternamente agradecidos. Pero esos valores no son tales en una sociedad como la de hoy, donde todos pelean por ser alguien mas importante que el de al lado, y no se preocupan por el bien de todos los demás ni los medios que utilizan para alcanzarlos. Una amiga hace un año y 2 meses, me dijo “Tu problema es que pensás mucho en los demás, y deberías ser más egoísta, y pensar más en vos mismo”. Recién ayer me di cuenta de lo que me quiso decir, fue una forma de decirme que me adapte al mundo moderno del facilismo, superficialidad, y del primero yo.. Y sé que no voy poder. Y sé que el dolor por sentir y pensar así, es mayor que la de los demás. Pero prefiero sentir antes que calcular. Prefiero doblarme en mis principios pero nunca quebrarlos. Prefiero seguir siendo YO.
Ayer me caí otra vez, y me senté. Miré para atrás y vi muchos errores que cometí. Me di cuenta que muchas veces no dejé cicatrizar heridas, por pararme y seguir. Me di cuenta que nunca aprendí realmente de los errores como debí, pero también me di cuenta que siempre me mantuve en mis sueños, y que siempre pelee por ellos, y por más que me lastime, prefiero estar lleno de cicatrices, que vivir con el cargo de conciencia de no haber hecho algo en pos o de haber hecho algo en contra de esos sueños.
También vi, como muchos amigos callaron, y no de aguante sino de coacción, pero vi también a los otros, los que me dijeron que me estaba equivocando de camino. Y vi que no los escuché por estar obsesionado con llegar a ese sueño, y les pido disculpas, pero a veces uno sabe qué debería hacer, pero no lo quiere aceptar. Ayer me di cuenta que a veces hay que pasar por un campo de espinas para llegar a donde uno quiere, que a veces el camino recto no es el mejor. Ayer me di cuenta que cometí mucho errores en estos últimos años. Me di cuenta que los momentos felices son eso, momentos, y que la tristeza deja una cicatriz con la que vamos a convivir por siempre. Pero hay que dejarla curar para que no se siga abriendo. Y que también hay que saber valorar. Y yo ayer entre todos los errores que me vi cometer, vi algo que hice bien: mis AMIGOS.
Gracias a todos por estar siempre. Los quiero una montonazo. No me llamen ni vengan a casa a tocar el timbre o intenten saber porque de esto o lo otro. Solo entiendan el mensaje y aprendan, si pueden, de mis errores, y así no sufren ni se lastiman como yo, que si con esto aunque sea puedo hacer reflexionar a uno o dos de Uds, me voy a sentir mucho mejor. Y recuerden, que si un amigo una vez nos dice que nos estamos equivocando, hay que escucharlo, porque es un verdadero amigo y lo hace por nuestro bien. Gracias a todos, y perdonen si alguna vez no los escuché.
Es con el corazón como vemos correctamente, lo esencial es invisible a los ojos. Antoine de Saint Exupey (el Principito)
No hay comentarios:
Publicar un comentario