Hace unos días tuve un sueño. Que después se volvió a repetir, pero con diferente contexto y lugar. Soñé que iba a un lugar donde yo no estaba posibilitado para ir, un lugar al que tenía prohibido entrar. Pero desobedecía esa prescripción y entraba a escondidas, agarraba a mi hermana, y emprendíamos el escape evitando soldados romanos. Luego sentía mucho pero mucho frío y me despertaba. A ese punto la extraño. Así son algunas noches. Así es el dolor de no querer asumir algo que pasó. Algo que no puede ser.
Algunos creen que porque al segundo día estaba jugando al fútbol, y a los días tratando de hacer mi vida normal, no hice mi duelo. Quiérase o no, el duelo se hace día a día. Cada vez que el cartero se apoya en la puerta de casa, creo que es mi hermana llegando, cada alarma de auto que hace chic-chic, creo que es ella que volvió. Apago el celular de 2 a 3 de la tarde porque a esa hora era cuando con ella nos mensajeábamos, y cada mensaje que me llega a esa hora creo que era ella. Su llavero lo hice grabar con la fecha en que murió y lo colgué cerca de mi corazón. De los 27 años que vivió, durante casi 14 años dormimos en la misma pieza, era mi hermana, mi amiga y mi mayor confidente. ¿Cómo alguien puede creer que puedo retomar la vida como si nada, si en cada momento del día algo me recuerda a Maga?. A veces mejor callar, que hablar para decir estupideces.
Unos días antes de morir, la lleve en el auto hasta su casa. Y le di una opinión, sobre una decisión que para mi estaba tomando apurada, y que merecía ser un poco mas meditada. Y ella con el total autoconvencimiento que tenía cuando hablaba me dijo, “no podes pasarte la vida pensando, si sí o si no, las decisiones hay que tomarlas rápido, sino se te pasa la vida pensando”. Y realmente ella vivió así, hizo lo que realmente sentía, lo que realmente tenía ganas de hacer, y lo confirmé aun más esta semana santa donde estuve ordenando su pieza. Y ese es el ejemplo que quiero tomar de ella. Muchos creyeron que de este golpe iba a tardar en salir, que iba a pasarme días y días encerrado. Pero desde aquella vez que escribí “La última gota” o “El Manantial” (http://elmatunovels.blogspot.com/), aprendí a valorar las cosas de otra forma, y a entender y apreciar la vida con otros ojos. Por eso intento seguir para delante, no haciendo que nada pasó, porque perdí a mi hermana del alma y de sangre, sino tratando de cumplir con mis sueños, como ella hizo mientras el tiempo se lo permitió.
Son las primeras fiestas que pasamos sin ella. Y no fueron felices fiestas. Esperemos que las que vengan sean mejores. No hay forma de llenar el vacío que dejo. Pero no sirve de nada quedarse sentado mirando para atrás, sabiendo que hay tanto por delante por hacer.
El martes 13 de Abril, al cumplirse un mes, a las 19.30 en el Sagrado Corazón, se hace una misa por ella y todos que fallecieron ese día. Aquellos que lo deseen, están invitados a ir. Y por último, GRACIAS a todos los que aun siguen llamando, escribiendo, y mandando mensajes. Es increíble la cantidad de afecto que mi mamá y yo recibimos día a día.
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