Hace un mes, a las 20,30 me llamaba mi hermano primero y mi tío después, para que vaya urgente a IPENSA. El urgente a esa hora tenía una sola explicación. Maga había dejado de pelear. Con una frialdad que no me caracteriza, y a sabiendas que la noche iba a ser larga, me comí un turrón, me cambié, y me fui al hospital. Pero recién me quebré cuando me abracé con mi vieja, que entre abrazos y lágrimas, me dijo: “De esta vamos a salir, seamos fuertes”. Pero a mi mamá le voy a dedicar un párrafo después.
Hace un mes que la recuerdo todos los días. Llorándola, escribiéndole, u organizando sus cosas. Hoy donamos 30 bolsas con su ropa a Caritas. Devolvimos casi todas las cartas que sus amigas le habían escrito alguna vez para que se las queden de recuerdo, como así también sus fotos. Le dimos sus Barbies a mis sobrinas, y los libros de arquitectura se los llevará mi hermano, mientras que yo, me estaré mudando a su habitación, algo que nunca pensé que podría animarme a hacer, porque siento que ella esta de vacaciones, y que en cualquier momento va a volver. Racionalmente se que eso no va a pasar, pero sigo esperando que vuelva, esperando alguna suerte de explicación, de milagro imposible. Se siente una soledad extraña. Sigo tratando de imaginarme un mundo con ella cerca, con mis futuros hijos jugando con ella, y que le puedan decir “te quiero tía”. Es muy duro saber que nunca mas la voy a ver. Que no voy a poder sentirla cerca mío, ni compartir ningún lindo sueño con ella. Nunca espere ese adiós, no al menos hasta dentro de unos cuantos años. Es injusto su adiós. Tanta gente que la quiere. Tanto que yo la quiero. Al menos quisiera verla una vez más. Una vez, solo eso. Esto me duele en el alma, porque se que se fue. Espero alguna vez, volvérmela a encontrar. Donde sea, como sea. Hermanita del alma, me dejaste alegría en mis tristezas, y tristeza en mis alegrías. Todavía dominas mis pensamientos y mis recuerdos. Sister, estés donde estés, cada día te quiero más.
Como ocasiones anteriores, aunque me cueste, trataré de recordar las cosas lindas que compartí en sus 27 años, y no llorarla por que no esta. Estas semanas, intente sin suerte conseguir las contraseñas de Maga, tal vez sea mejor así, y mantengo “algo” de su privacidad, pero pude entrar a su computadora, y ver las producciones que había armado (con la Piru) para sus amigas, y al Boyo, por algún aniversario. Realmente los quería mucho, y siempre recuerden eso, porque mientras ustedes la recuerden y valoren su cariño, siempre estará con nosotros. Por mi parte, me encontré con la sorpresa que había visitado los perfiles por Facebook de no menos de diez amigas mías, y chusmeado las fotos de aquellas que lo tienen habilitado. No se si era de chusma, o si era de hermana celosa. Creo que era mas esta última, porque nunca le gustaron mis novias. Tambien recuerdo que siempre se molestaba cuando alguien me decía Mati, decía que ya era grande, y que no debían decirme así. Sin embargo, ella en sus agendas y en su celular, me registraba como Matti (con doble T). Una increíble forma semántica de no contradecirse. Cuantas mujeres me ha vetado, y cuantas otras me ayudo a encarar!. Cuantos secretos que compartimos, propios y ajenos. Tantos domingos matinales compartiendo nuestras historias noctámbulas. Como extraño sus enojos, cuando hacía lo contrario a lo que me había recomendado. La verdad, fui un mal alumno.
Como adelanté antes, quiero dedicar un párrafo aparte a Marta. Hace unos años, 2002 para ser precisos, un grupo de amigos y yo, estábamos sufriendo por los males que nos rodeaban. Desde problemas familiares importantes, el fallecimiento de madres, el cáncer de uno de los chicos, etc. Entonces empezamos a juntarnos, y nos autodenominamos la Logia. Todos estábamos sufriendo, pero sentíamos admiración por como el de al lado sobrellevaba sus vicisitudes. Era para remarcar la fuerza, el coraje y el empuje que le ponían algunos a ciertas situaciones, y era loable de imitar. Sin embargo, muchas veces uno admira lo que ve afuera, teniendo algo tan bueno en su propia casa. Este es el caso de mi mamá, una luchadora con más fuerza que una yunta de bueyes. Hace cinco meses perdió a su papá, mi abuelo. Los últimos años lo veíamos cinco o seis veces al año, porque vivía en Pergamino. Sin embargo, lo primero que ella se atrevió a decirme cuando sucedió fue: “No sabes lo feo que es saber que no tenés papá, ¡que sabes que no lo vas a ver mas!”. La consolé firme, pero por dentro el dolor era compartido con ella. Con el tiempo, logró sobreponerse. Lo que pocos saben, porque es historia lejana y porque es tema que mi familia prefiere guardar, es que mis papás tuvieron cuatro hijos. Pablo, Diego, Magalí, y yo. Sin embargo, hoy solo quedamos Pablo y yo. Diego falleció antes que yo naciera. Y ahora se fue Magalí. ¿Cómo explicarle a una hija que perdió a su padre, y a los meses, se queda con solo dos de los cuatro hijos que tuvo, que la vida sigue?. ¿Con que fuerzas una mujer puede levantarse de semejantes golpes?. Hace unos años, un amigo muy católico me aseguró: “Todo ser humano tiene que arrastrar una cruz y tenemos que aprender a llevarla…. Pero tengo bien presente que Dios nunca nos pone sobre los hombros una cruz que no podamos soportar”. Mi mamá, con la fuerza de una yunta de bueyes, la semana pasada comenzó a reírse de nuevo. Aun no come como yo quisiera, pero esta retomando la vida diaria. Inclusive en quince días se hace en Buenos Aires un Congreso sobre Fibrosis Quística, la maldita enfermedad. Ella podría no ir, que nadie le diría nada. Pero ella va a ir, sabiendo que va a llorar en el estrado, en la silla y por los rincones. Que todos van a querer saber qué pasó y darles sus condolencias, pero ella también sabe que hay muchas otras Magalí’s que pelean a diario, que hay otras madres que necesitan consuelo y ayuda. Y va a ir para dar testimonio y ayudarlas en lo que pueda. En un mes, mi mamá se ha vuelto a poner de pie. Y yo, me paro detrás de ella, porque mi admiración no me deja ponerme a su lado.
Muchas gracias a todos los que me escriben, en mis notas, por mail, o por mensajes privados, son realmente halagadores y me refortalecen. A su vez, quiero agradecerles a las amigas de Maga, que no se si coordinadamente, o sin querer, me escriben todos los días una distinta. De mi parte Gracias!.
Como les comenté la vez anterior, hoy a las 19.30 en el Sagrado Corazón, se hace la misa para aquellos que fallecieron hace un mes. No se sientan obligados a ir, ni mucho menos, Maga era católica de alma, pero no de sacramentos. Es más bien algo espiritual para aquellas personas de fe o que sientan deseos de ir.
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