La mente humana a veces nos sorprende, hacemos cosas o tenemos actitudes que nos cuesta justificar, como así también muchas veces nos cuesta mucho entender a otros, por eso como expliqué en otras oportunidades, termino escribiendo para entenderme, para entender, y que me entiendan…
Quienes mas cercanos a mi estuvieron este último par de meses (¡increíble y fundamentalmente amigas, el mayor capital que conseguí este año!),… saben que me pasaron muchas cosas buenas, posiblemente como hacía mucho no me pasaban, retomando mi espíritu, mi fuerza, el empuje, mi humor, mi desparpajo y porque no, caradurez, reencausando varias cuestiones básicas en la vida de una persona. Sin embargo, muchas veces me inunda la tristeza. Ayer al levantarme directamente salí a caminar porque no aguantaba más. Había cosas que no entendía, y me puse a pensar básicamente las líneas que hoy escribo.
El viernes se cumplirán cinco meses. La fecha será imborrable, la veo colgada en mi cuello todos los días, y por algún motivo cuando el día 13 se acerca, el peso es mayor. El dolor sigue estando, y el recuerdo también. Posiblemente ahora es más fácil hablar de ella, pero sigue ardiendo el pecho, y a veces hay recuerdos que matan. Sin embargo, creo que con los meses he aprendido a convivir con este dolor, no me hice amigo, pero llevamos dentro de todo una relación cordial. Cuando decía que a veces la mente humana nos sorprende, me refería a esto…. Posiblemente mi mayor decepción es que el hombre esta hecho naturalmente para compartir, ¡necesita compartir!… y cuando uno vive las cosas con los pies en la tierra y no a la ligera, cuando trata de disfrutar y degustar la vida, y entiende (o trata de entender) las cosas que lo hacen a uno feliz, intenta compartir… y durante casi 30 años yo compartí todo con ella, y hoy, más que el extrañarla, me duele el no poder compartir los pequeños – grandes avances o logros o triunfos que uno va teniendo. Esos momentos lindos es donde uno quisiera llamarla, escribirle, visitarla para contarle… eso es lo que pesa… ¿Como hacer completo un momento feliz, si no podemos compartirlo con quienes amamos?. Eso es lo que duele hoy, el no poder compartir, porque en el fondo, conciente o no, queriendo o no, uno ya asume que no va a volver, y trata de ser uno, pero quiere compartir, como lo hubiera hecho ella, más allá de que era una persona “algo” cerrada.
Se que amigos y amigas me sobran para compartir esos momentos... Tengo unas sobrinas hermosísimas, una familia enorme, ahijados, gente que realmente me quiere mucho y no se cansan de decírmelo o demostrármelo, pero hay personas irremplazables que uno lleva en el corazón, y próximamente en la piel, que hacen que uno tenga que mirar al cielo y sonreírle, esperanzado que nos este viendo y acompañando, y que en el fondo y a lo lejos, sonría con uno y nos ilumine el camino...
Miss you Sis….
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